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martes, 14 de febrero de 2012

Menudo año llevamos

Las pocas semanas que llevamos de 2012 nos han dejado un sabor muy amargo. En mi última entrada os contaba el fallecimiento del abuelo de papá mimoso. Ha sido un golpe muy duro especialmente para mi marido, porque siempre tuvo un vínculo especial con su abuelo materno. Dice que no hay día que no se acuerde de él, y ciertamente lo comprendo porque a mi me sucedió algo muy parecido con mi abuela paterna.

Las semanas siguientes fueron también muy convulsas. Ya os había anunciado que este año se presentaba con recortes en la empresa de papá. En principio iba a ser una reducción de horario y nómina, pero a finales de enero le despidieron, tan solo cuatro meses después de mi despido. Seguro que podéis comprender el golpe tan duro que ha supuesto.

Así como yo acepté la indemnización de 20 días, en el caso de papá, que llevaba 8 años en la empresa, decidimos luchar porque el despido fuera considerado improcedente. Esto ha supuesto numerosos quebraderos de cabeza, muchas reuniones y demasiada tensión emocional, hasta el punto de que nos hemos llegado a plantear si realmente valía la pena luchar. Todavía estamos pendientes de un acto de conciliación, donde empresario y trabajador tratan de llegar a un acuerdo antes de ir a juicio. Tenemos confianza en que vaya bien, pero el mal trago que hemos vivido hasta ahora no nos lo compensa nada ni nadie.

Por otro lado, la misma empresa que lo ha echado le ha vuelto a ofrecer trabajo para unos meses más, así que en marzo parará la prestación de desempleo (quizás antes de empezar a cobrarla) y estará en activo unos cuantos meses más. Más adelante, ya veremos. Yo me niego a hacer más planes, que luego se tuerce todo.

La única parte positiva de todo esto es que papá ha tenido tiempo para estar en casa y poder preparar medianamente los exámenes de la universidad. Ayer hizo el último examen y salió bastante satisfecho. La verdad es que el pobre lo ha tenido muy difícil, entre lo del abuelo y lo del trabajo, más obstáculos no ha podido tener. Le digo en plan coña que como lo apruebe todo le voy a hacer padre, je je.

Bueno, y respecto al tema maternidad, pues lo hemos dejado un poco aparcado. Con tanto lío no teníamos cuerpo para nada. Ahora en cuanto acabe este ciclo pediré cita a mi ginecóloga para pedirle pruebas y análisis. Queremos saber ya qué es lo que está fallando. Llevamos un año y pico buscando y cada vez sentimos menos presión sobre el tema. El hecho de haber presentado los papeles para la adopción nos sirvió para cambiar bastante el chip y afrontar nuestra infertilidad desde otra perspectiva. Pero no está de más hacerse los análisis y los exámenes que sea necesario para conocer si tenemos algún problema físico que nos impide concebir.

Creo que me ha quedado muy extenso el post, pero realmente tenía mucho que contar. En fin, para desdramatizar el tema os cuento lo que vamos a hacer papá y yo para celebrar Sant Valentín y el final de los exámenes de papá. Nos hemos reservado el próximo viernes para ir a Valencia a pasear y a tomar algo. Es una chorrada pero me encanta pasear por la ciudad con mi chico, pararnos a mirar tiendas, comprarnos algún detallito e ir a comer a nuestro restaurante favorito. A su lado, no necesito mucho más.



Un abrazo.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Se acaba el año...


... y Gato, en nombre de nuestra pequeña familia, os desea mucha felicidad para el próximo año y que se cumplan vuestros deseos. 

Nuestro balance particular del año no es muy bueno porque nuestro principal deseo para 2011 no se ha visto cumplido. Se nos resiste la maternidad biológica y se acerca el momento de pasar un chequeo a fondo para ver dónde está el problema. Ese será uno de los principales temas del blog en el próximo año. Respecto a la adopción, es un camino muy largo, no habrá novedades en 2012, de modo que seguiremos esperando. 

Nuestra principal preocupación en 2012 será el trabajo. Se avecinan recortes en la empresa de Papá Mimoso y nos vamos a tener que apretar el cinturón. Será un año difícil en ese sentido, pero estoy convencida de que saldremos adelante. 

En 2012 también nacerá mi cuarto sobrino/a, el segundo por parte de mi hermana. Es una buena noticia a pesar de que me ha costado mucho digerirla. Este es un tema en el que debería profundizar más, pero aún no estoy preparada para hacerlo. Merece un post específico. 

Como veis no estoy demasiado inspirada. He tenido un bajón bastante fuerte estas últimas semanas, pero no quería que acabara el año sin pasar por aquí para desearos lo mejor para el próximo año. Ojalá nuestros blogs se llenen de buenas noticias y que veamos realizados nuestros sueños. Me encantaría hacer una entrada como la Mamá de Parrulín, con una buena lista de deseos y predicciones para 2012, pero ha dejado el listón demasiado alto, es difícil mejorarlo. Me sumo a sus buenos propósitos y deseos.

Como diría la Parrulina, sean buen@s y felices. Hasta el próximo año.

martes, 13 de diciembre de 2011

Trabajando de nuevo

He recibido un toque de atención de mi querida Nenica porque ando un poco desaparecida últimamente. Es verdad, no había caído en la cuenta pero hace ya un mes desde mi última entrada y no me he enterado de cómo pasaba el tiempo. 


Debo decir en primer lugar, para justificar esta ausencia, que ando un poco liada con un proyecto de trabajo. Hace un par de semanas, quizás más, me reencontré con un antiguo compañero periodista y al contarle mi situación me dijo que quizás tenía algo interesante para mi. Desde entonces he empezado a colaborar en un diario digital y esto ha ocupado bastante mi tiempo. Por el momento estoy escribiendo de forma esporádica y no remunerada, pero mi idea es aumentar poco a poco mi participación en el proyecto porque confían en mi para llevar una edición local del diario. Es más de lo que esperaba hace unos meses, cuando me quedé en paro. No podía imaginar que en dos meses volvería a estar en activo, y la verdad es que lo necesito. Me gusta mi trabajo y me da mucha vida. 

Ayer me ofrecí para acompañar a mi compañero al inicio de uno de los juicios mas importantes que está celebrándose en estos momentos en Valencia y fue muy emocionante para mí volver a pisar el terreno informativo. Me sirvió para recargar las pilas y volver a dedicarme a mi profesión con la misma pasión con la que salí de la facultad. Como en todo trabajo, la rutina y los malos rollos te hacen perder ese espíritu que te lleva a ejercer una determinada profesión, así que volver a sentir esa vocación ha sido muy gratificante. 

Dejando el trabajo al margen, he tenido pocas novedades en estas semanas. Gato crece sin parar. Pesa ya el doble que cuando lo recogimos. Juega mucho, es cariñoso y nos da mucha alegría en casa, aunque también tiene momentos en los que te saca de quicio, je je. El problema de su diarrea se solucionó con el cambio de pienso y ya se encuentra perfectamente. 

Estamos ya a las puertas de la Navidad y en mi casa no ha entrado el espíritu navideño. Ni siquiera hemos comprado los regalos para nuestros sobris y ya me veo agobiada, haciendo las compras en los días más malos. Creo que nunca aprenderé del año anterior. 

Quizás habréis observado que el blog ha cambiado de aspecto. Ha sido algo forzado porque un día se me ocurrió entrar a ver cómo iba la cosa y la plantilla anterior se había desconfigurado sin que supiera cómo arreglarlo. De modo que ahora tenemos una plantilla mucho más sencilla, pero me gusta, creo que me quedaré con ella un tiempo. 

Un abrazo. 

lunes, 10 de octubre de 2011

Vengo del paro y... estoy satisfecha

Me parece muy fuerte decir esto en los tiempos que corren pero, sí, lo digo, vengo contenta de la oficina del paro. Os conté en la anterior entrada que estaba muy preocupada por cómo se iba a resolver mi contrato. Como os contaba, mi jefe no es trigo limpio y no me fiaba de cómo iba a realizar el despido. Tras una semana detrás de él, por fin conseguí reunirme con él para hablar del tema. 

Yo tenía todas las de ganar. Tenía en mis manos un contrato indefinido, en el que se especificaba el sueldo y la jornada completa. Para pasar a cobrar la mitad- como él pretendía- me tenía que despedir y hacerme un nuevo contrato que yo, lógicamente, no estaba dispuesta a firmar. Yo me temía que a mis espaldas hubiera tramitado mi baja, pero afortunadamente se esperó hasta hablar conmigo. 

Me expuso dos opciones: luchar por los 45 días de indemnización por despido improcedente (el máximo) o conformarme con 20 días por año trabajado (la indemnización mínima). Yo sabía que la primera opción era mi derecho, ya que el despido era totalmente improcedente, pero tal y como me lo planteaba me estaba forzando a ir a juicio para conseguirlo. La empresa, lógicamente, iba a plantear causas de despido objetivo, ante lo cual íbamos a entrar en una dinámica muy fea, en la que seguramente yo tenía todas las de ganar, pero pocas ganas de enfrentarme a ello. 

De modo que se salió con la suya. Firmé la segunda opción con el compromiso, por parte de él, de pagarme la indemnización en menos de una semana. Esto último no haría falta plantearlo en una empresa normal. De hecho, lo lógico es que te paguen en el mismo momento de firmar el despido. Pero mi jefe fue capaz de pagarme la indemnización del anterior despido improcedente poco a poco. En fin, para darle de comer aparte. 

Él me asegura que si hubiera podido seguir pagándome lo mismo no hubiéramos llegado a esto, porque estaba muy contento conmigo y bla bla bla. Yo, por mi parte, como tenía ganas de acabar en este trabajo, pues no quería ofrecer mucha resistencia. Total, que hemos quedado como amigos. Yo le he buscado una persona competente para ocupar el puesto que dejo. Se trata de una estudiante de Periodismo a la que conocí en el ayuntamiento mientras ella hacía las prácticas y a la que tengo bastante cariño. Para ella, un trabajo a media jornada antes de acabar los estudios es una muy buena oportunidad. Yo me quedo tranquila, sabiendo que el periódico se queda en muy buenas manos. Mi jefe también está contento. Quiere mantener el contacto conmigo, para redactar algo de forma esporádica y para, quién sabe, ofrecerme trabajo si necesita ampliar la actividad (je, je, esto lo dudo bastante). 

Bueno, una vez resuelto esto, aún tenía que ir al paro para solicitar la prestación. He ido esta misma mañana, cargada de papeles y con enchufe directo. El mejor amigo de mi ex-jefe trabaja en la oficina del paro y me ha atendido sin cita previa. Me sabe muy mal colarme, porque no me gusta que me lo hagan a mí, pero no dispongo de mucho tiempo por las mañanas, con tanta clase de inglés (ya os lo contaré en otro post). De modo que me he colado, sí, lo reconozco y lo siento por la gente que ha tenido que esperar a pesar de haber llegado mucho antes que yo. 

Bueno, ha habido un pequeño momento de pánico. Resulta que mis tres primeros contratos fueron a tiempo parcial. El primero, con una radio, el segundo, con el ayuntamiento, y el tercero, ya en la actual empresa. Bueno, pues resulta que en el primer contrato no especificaba que mi horario era de lunes a viernes, y se ve que eso es importante para calcular los días cotizados. No sé. La chica que me ha atendido me pedía que fuera a la empresa a pedir un justificante. Y ahí me he puesto mala. Resulta que acabé bastante mal en ese trabajo. Tanto que pedí la baja voluntaria, y no me apetecía nada tener que volver a pedir algo. 

Al final resulta que no ha hecho falta. Sumando todos los días cotizados en los trabajos posteriores me salían más días de lo necesario para lograr la prestación de 24 meses. De modo, que casi he dado un salto de alegría. 

Me parece contradictorio estar alegre por estar en el paro, pero ahora mismo es lo único que puedo sentir. Ya tendré tiempo de comerme el coco y de preocuparme por buscar un nuevo empleo. Se supone que ahora debo esperar a que me envíen una carta reconociéndome la prestación. ¿Sabéis si tarda mucho en llegar? 

Un abrazo. 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Últimos días en el trabajo y a por el inglés

Estos últimos días en el trabajo se me están haciendo muuuuy laaaargos. Tengo unas ganas tremendas de acabar, ir al paro, arreglar mis papeles y olvidarme de todos los malos ratos que he pasado en los últimos meses. La tónica de estos días está siendo tranquila. Tengo bastante por hacer, pero lo voy haciendo a mi ritmo y sin estresarme. Si desde el principio lo hubiera hecho así, no habría acabado tan quemada.

Mientras espero a que pasen estos días, estoy preparando los papeles para matricularme en la Escuela Oficial de Idiomas. 

No sé cómo funciona la cosa en otras comunidades, pero en Valencia la oferta de plazas es tan reducida, que conseguir entrar es como si te hubiera tocado la lotería. Y a mí me ha tocado. Estoy que no me lo creo, pero al mismo tiempo pienso que me merecía tener algo de suerte. El viernes tengo cita para matricularme y en principio empiezo las clases la semana que viene. Voy a cursar el nivel intermedio de Inglés y me da mucho respeto, porque hace ya 14 años que acabé los estudios de COU y desde entonces no he vuelto a practicar el inglés. Me da mucho apuro, pero confío mucho en mi capacidad de esfuerzo. Otra cosa no tengo, pero siempre he sido muy aplicada en los estudios a base de dedicarle muchas horas. 

No sé qué será de mi en los próximos meses. Empiezo a sentir el peso de la incertidumbre. Desde que acabé la universidad no he parado nunca y como buen culo de mal asiento que soy, pues no me imagino sin nada que hacer. Ir a clases de inglés es un buen principio, pero seamos realistas, son sólo cuatro horas a la semana, necesito hacer más cosas para ocupar mi tiempo. 

Sobretodo, lo necesito para no pensar en lo único, ya sabéis. 

jueves, 28 de julio de 2011

Vacaciones

Mañana a estas horas estaré oficialmente de vacaciones. Este año me hacen bastante ilusión más que nada porque me hacen mucha falta. La última semana de relax fue en semana santa y no llegó a cuatro días, pero como tampoco hemos hecho ninguna escapada desde el año pasado, pues parece que en esta ocasión las cojo con más ganas. 

No vamos muy lejos pero es un viaje preparado con mucha ilusión. Conoceremos varias ciudades castellanas, comeremos cosas ricas y saldremos a pasear por mil callejuelas y plazas. A la vuelta os cuento con detalle cómo ha ido la cosa. No estaré del todo desconectada, porque tendremos wifi en todos los hoteles, y al menos podré leeros. Pero seguramente no comentaré, ya que con el teclado del móvil me resulta bastante incómodo. Bueno, no llegaréis a echarme de menos porque son pocos días. 

Cambiando de tercio, esta mañana he visto a mi jefe y he notado una actitud bastante pelotilla por su parte. El caso es que siempre me regatea con la nómina, especialmente en verano. Hubo un año que me dejó con un descubierto porque en plenas vacaciones me cobraron algo a través del banco y él aún no me había ingresado la nómina. En cambio, esta mañana, nada más recordarle que a partir de mañana estaré de vacaciones, pues va y me dice (como excusándose) que ya me ha ingresado la nómina. Luego se ha pasado un buen rato diciéndome que lo hago todo muy bien y que la otra chica que tiene como redactora freelance es un desastre. Después de cavilar un rato, he llegado a la conclusión de que me está haciendo peloteo porque se huele que me voy a ir de la empresa.

Creo que se lo diré a principios de septiembre, para que tenga margen para buscar a otra persona que me sustituya. Bueno, le diré que primero quiero escuchar su oferta. Igual me sorprende, pero lo dudo. De modo que temo que su reacción no será muy buena. En el fondo me da mucha pena dejarlo. Es mal jefe, la verdad, porque no tiene criterio y en esta profesión es importante, pero en el fondo es buena persona. Nada, en septiembre me armaré de valor para hablar con él. 

Respecto a mi búsqueda, pues ya tengo cita con la ginecóloga, para mediados de agosto, así que no tardaré mucho en hacerme una ecografía. Eso me tranquiliza, porque ya sabéis que sospecho de un nuevo pólipo. 

Finalmente, hoy he dado un pequeño pasito más para mi futuro. He logrado la preinscripción en la Escuela Oficial de Idiomas para empezar a estudiar inglés a partir de octubre. Debo lograr plaza aún para la matrícula, así es que no tengo nada seguro, pero al menos ya estoy preinscrita. 

No se si volveré a escribir antes de coger la maleta, pero si no es así, pues aprovecho para despedirme hasta mi regreso. Un abrazo. 

martes, 19 de julio de 2011

Que se acabe ya

Últimamente ir a trabajar se me está haciendo muy cuesta arriba. Como consecuencia de los cambios que han afectado a mi departamento, el ambiente está muy enrarecido y mi compañera me está haciendo las cosas más difíciles. No quiero entrar en excesivos detalles, nunca se sabe quien puede llegar a leer esto, pero el resultado es que lo estoy pasando bastante mal. Muchas veces voy al baño sólo para desahogarme y llego a casa exhausta, no precisamente porque haya trabajado mucho sino porque me paso la mañana en tensión. Menos mal que no estoy embarazada. 

Quiero que llegue septiembre para dejar atrás todo esto. Sé que cuando llegue ese momento lo voy a pasar también mal, porque he estado aquí casi cinco años y se me hace muy difícil dejarlo. No todo ha sido malo. He tenido muy buenos momentos en este trabajo, pero ahora mismo tengo la necesidad de acabar. 

Por suerte, tengo cerca las vacaciones, un pequeño paréntesis que me ayudará a soportar mejor lo que me queda de contrato. Por suerte, estáis vosotras. Cuando me agobio mucho en el trabajo, os leo a escondidas para poder evadirme y ¿sabéis qué?: la mayoría de las veces me ayudáis a hacer esto más soportable, me hacéis reír y, lo más importante, me hacéis ver que ahora mismo no tengo ni la cabeza ni el corazón en este lugar. 

Es una mala racha que pasará pronto, pero mientras tanto si me veis algo pocha no me lo tengáis en cuenta, ya sabéis el motivo. 

miércoles, 6 de julio de 2011

Poco tiempo para el blog

Últimamente ando bastante desconectada de la blogosfera maternal y con poco tiempo para pararme a escribir algo de lo que pueda sentirme orgullosa. Tengo las neuronas fritas, debe de ser la mezcla de calor y la cercanía de las vacaciones, pero lo cierto es que estoy dejando abandonado este blog y muchos de los que seguía con asiduidad. 

Quizá esta desgana tenga algo que ver con el hecho de que no he conseguido mi gran objetivo, que es quedarme embarazada. Quizá si ya lo hubiera conseguido os podría hablar de los controles, los análisis, las compras para el bebé... Creo que sería un blog más ameno, donde volcaría mis sentimientos ante la inminente maternidad o mis dudas, que seguro que os apresurarías a comentar. Ese era el objetivo inicial de este blog. 

En cambio, escribo de vez en cuando para contaros que este mes tampoco ha sido... que no me doy por vencida... que lo seguiré intentando... Vaya rollo, ¿no?

A todo esto se ha unido recientemente la amenaza del paro. Finalmente acabaré mi contrato el 30 de septiembre, yuhu, tres meses más de nómina. Cuando me lo comunicaron, rápidamente hice la suma mental y pensé, bueno, de ahí sacaré para pagar la cuna, el carro, los muebles, etc. Por mi bienestar físico y mental preferiría haber acabado ya, pero ese dinero nos vendrá bien de cara a los próximos años. 

Mis amigos periodistas me dicen que el paro es una excelente oportunidad para quedarse embarazada, que aproveche la circunstancia, porque nuestro trabajo no tiene horarios fijos ni mucho menos compatibles con las necesidades de un bebé. La verdad es que tienen toda la razón del mundo, pero nadie me asegura que vaya a quedarme embarazada en los próximos dos años. Y esa idea me reconcome. 

Me gustaría que me dierais ideas para poder afrontar lo que está por venir. Me gusta demasiado planificar y que todo se cumpla, pero esta vez siento que no tengo las riendas de mi vida. 

domingo, 26 de junio de 2011

Pintando en casa

Papá mimoso y yo hemos estado ocupados estas dos últimas semanas pintando algunas estancias del piso, cuyas paredes eran todas de color blanco. Ya os avancé algo en la última entrada, pero tenía ganas de mostrar el resultado. Empezamos hace un par de semanas pintando una de las dos paredes del pasillo distribuidor de entrada al piso.  Escogimos un verde pistacho, con base principal de amarillo, ya que queríamos conservar parte de la gran luminosidad que tiene este corredor principal. Os muestro el antes y el después: 


Hicimos un parón a mitad de la semana porque venían a instalarnos el aire acondicionado. Ha llegado justo a tiempo para poder soportar la ola de calor que anuncian para este fin de semana. La verdad es que funciona de maravilla y creo que vamos a usarlo mucho este verano. 

Nada más acabar la instalación, que duró unos dos días, nos pusimos a comprar pintura para seguir con otra de las estancias de la casa. En este caso la habitación donde solemos dormir. No la llamo habitación de matrimonio porque realmente es la habitación de invitados, pero resulta que nos gusta tanto el colchón que compramos en su día para esta cama que siempre dormimos aquí. La habitación de matrimonio sólo la usamos cuando se quedan amigos a dormir o cuando alguno de los dos tiene insomnio y no quiere dar la tabarra al otro. De esta sólo tengo foto del después. En este caso hemos optado por un color fucsia, y el resultado queda bastante moderno en combinación con el cabezal de la cama: 


Por último, quiero mostraros algo de lo que Papá mimoso y yo estamos muy orgullosos. Se trata del mural que hemos pintado en una pared del salón inspirado en una obra de un famoso graffitero. Mi marido se encargó de todo el proceso, aunque le ayudé a pintar parte del mural. Para reproducirlo en la pared sólo fueron necesarios una plantilla del dibujo, un proyector y un rotulador. Para el relleno, usamos pintura negra mate. El tamaño del dibujo es considerable, ya que la niña mide más que yo, que aunque no sea mucho, ya es decir. Espero que os guste: 


Bueno, y esto es lo que nos ha tenido tan ocupados estos días, el motivo por el que apenas he podido visitar vuestros blogs. Bueno, también tengo alguna novedad del tema trabajo, del que también os hablaba en la anterior entrada. Seguramente, acabaré el contrato actual a finales de julio, me despedirán de forma improcedente, con la indemnización correspondiente. Y me propondrán un nuevo contrato que deberé valorar cuando llegue el momento, porque me temo que las condiciones van a ser muy chungas. 

Del tema maternidad, tampoco hay novedades. Habrá que seguir luchando. Bueno, a pesar del rollo que os he soltado, espero que os haya gustado el post de hoy. Tengo pendientes un montón de premios que me han concedido hace ya varios días, no me olvido de ello. 

martes, 14 de junio de 2011

Mamá mimosa returns



El título del post no hace referencia al último bodio-estreno cinematográfico de la semana, sino a mi vuelta a los andares después de un largo mes de descanso conceptivo. Volvemos a por todas, con la misma ilusión que empezamos hace ya 7 meses y 2 semanas, pero con mucha más experiencia y prudencia.  

Estamos a las puertas de empezar el verano y me encantaría quedarme embarazada dentro de los próximos tres meses, pero no quiero agobiarme con esa idea. Así que vamos a tratar de disfrutar del tiempo libre que tenemos por delante, sin descuidar nuestro objetivo. 

Este ciclo pinta bien porque papá mimoso está mucho más relajado. El pasado 9 de junio acabó sus exámenes y está pletórico. Ha vuelto a recuperar su tiempo libre y como pareja hemos recuperado un tiempo valioso para hacer todo tipo de cosas juntos. Somos del tipo de pareja que nos gusta hacerlo casi todo juntos y rara vez nos agobiamos por estar tan pegados. Total, que estamos felices. 

Estamos aprovechando también este tiempo para hacer algunas mejoras en el piso. El fin de semana pasado estuvimos pintando el pasillo de entrada  y tenemos idea de seguir pintando varias habitaciones, pero lo haremos poco a poco, para no agobiarnos con el tema. Mañana mismo nos instalan el aire acondicionado que hemos comprado para toda la casa. Teníamos la preinstalación hecha y mañana vendrán los instaladores a colocar las máquinas y a conectarlo todo ya que se trata de un sistema de conductos. A parte de todo esto, si nos queda algo de dinerillo, haremos algunas compras para el salón, que pide a gritos unas cortinas. 

En fin, que tenemos varias cosas pendientes por hacer y queremos aprovechar este verano para ir haciendo poco a poco. Si luego viene el niño, pues eso que hemos adelantado. Si no, pues al menos tendremos un hogar más acogedor porque desde que compramos el piso e hicimos la mudanza no le habíamos metido mano. 

Respecto a mi trabajo, mientras escribo esto se supone que se está decidiendo parte de mi futuro laboral. Ahora mismo hay una reunión de los dos grupos políticos para abordar los recortes en materia de comunicación en el ayuntamiento, así que igual mañana me comunican que debo abandonar la casa, je je. No me hace gracia dejar de cobrar mi sueldo. Me ha costado mucho llegar hasta donde estoy. Pero estoy muy quemada e igual un giro radical en estos momentos no me vendría mal. 

Hablo así de tranquila porque en el peor de los casos tendré dos años de paro y además me ha surgido un proyecto de trabajo con un amigo para crear un servicio de comunicación en su empresa, con lo cual podría dedicarle tiempo a la puesta en marcha. 

Es hablar por hablar. Ahora mismo todo son castillos en el aire, pero estoy en plan optimista. Me gustaría trasladar parte de mi energía a Trax para aliviar parte de su sufrimiento en esta última semana, y aprovecho para mandar un saludo a Anuda, para agradecerle públicamente el detalle que tuvo conmigo al enviarme todos los test de ovulación que le sobraron antes de concebir a su pequeña. Estoy dando buena cuenta de ellos. Me siento orgullosa de mi pequeña Tribu. Gracias!

viernes, 27 de mayo de 2011

Noticias bonitas y otras novedades (chungas)

Siento haber desaparecido durante tantos días. Me ha faltado el ánimo y las ganas de escribir por los motivos que ya conocéis. Sé que no conseguir un embarazo después de seis meses no es motivo para ponerse tan dramática. Muchas de las que me seguís habéis sufrido situaciones mucho más difíciles de digerir. Lo cierto es que necesitaba alejarme de mi necesidad de ser madre y, entre otras cosas, necesitaba dejar el blog un poco apartado. Pero en los últimos días han pasado cosas muy interesantes en mi vida y necesitaba contarlo. Hay algo bueno y algo malo. 

Una muy buena noticia ha sido el nacimiento de Daniel, el primer hijo de nuestros mejores amigos. Estamos muy contentos, aunque no hemos podido ir a ver a la criatura, pues papá mimoso está recluido preparando sus exámenes finales y la visita en cuestión queremos hacerla con calma y mucho mimo. Los papis están muy bien y desde  aquí quiero darles ánimos porque los primeros días son muy ajetreados. Pronto estaremos juntos para conocer a nuestro sobrino más pequeño. 

Otra novedad importante es que ahora mismo cabe la posibilidad de que me quede en el paro en un par de semanas, o bien que haya cambios importantes en mi trabajo, o bien que me quede como estoy. Esta última posibilidad quizás es la menos probable. Todo viene como consecuencia del resultado de las elecciones municipales del pasado domingo. Mi trabajo está muy ligado a la política y por tanto a los resultados electorales. El caso es que el alcalde del ayuntamiento para el cual trabajo ha perdido la mayoría absoluta. Eso hace necesario un pacto para la estabilidad del gobierno local, y el partido con el cual han de negociar pide una reducción importante de los gastos. Entre ellos los destinados a comunicación, el área donde trabajo como personal externo. Es más que probable que prescindan de la empresa para la cual trabajo.

No sé qué pasará porque ahora mismo todo son rumores. Hasta la segunda semana de junio no creo que sepa nada. Pero papá mimoso y yo ya nos estamos haciendo a la idea por si acaso. Lo peor de todo es que papá mimoso tampoco está muy bien en su trabajo. ¿Será posible que nos quedemos en el paro los dos después de haber aguantado los peores años de la crisis? ¿Ahora que ya hemos dado el paso para tener un hijo? ¿Toda la vida luchando por tener una estabilidad laboral para lanzarse a la maternidad y ahora esto?

Si me pinchan no me sacan sangre. Por adelantarme a los acontecimientos he llegado a pensar en posponer la decisión de ser padres una temporada, hasta que la cosa se calme, pero papá mimoso dice que na nai de la china, que hará lo que haga falta para conseguir trabajo si se da la situación. 

Menos mal que nos dimos este mes de "descanso conceptivo", salvo un aquí te pillo aquí te mato que, según papá mimoso, "ojalá haya cuajado". A mí en el fondo también me gustaría, pero tal y como pinta el nubarrón que tenemos ahora mismo sobre la cabeza, no sé, no sé, quizás no es un buen momento. Os mantendré al tanto. Gracias por todos los achuchones del post anterior y un abrazo.