Llevo un par de días manchando ligeramente a pesar de que no espero la regla hasta dentro de unos días. La última vez que me pasó os lo comenté en el blog pensando que estaba ante un sangrado de implantación.
En esta ocasión, el manchado es muy ligero, también de color marrón y viene acompañado de una hinchazón de vientre considerable. Me cuesta abrocharme cualquier pantalón. También me siento malhumorada y cansada, aunque quizá todos estos síntomas no tengan nada que ver con el manchado. El caso es que no puedo evitar ilusionarme. Aunque el pensamiento dominante es más bien el contrario. Suelo ponerme triste y recordar el desenlace de los anteriores manchados. Todos acabaron en regla.
No tardaré en salir de dudas, quizás este mismo fin de semana pueda confirmar o descartar algo. El caso es que ayer hablaba con papá mimoso sobre todo esto y me hizo ver que quizá tengo idealizados los síntomas de embarazo. La verdad es que sí. Siempre he imaginado que cuando una mujer está embarazada empieza a notar cosas extraordinarias en su cuerpo.
Le pregunté a una amiga hace poco si ella había sentido algo especial antes de confirmar su embarazo y no supo qué contestarme. Me dijo básicamente que había sentido algo que no sabía explicarme pero que intuyó que estaba embarazada. Esta respuesta contribuye a mi tesis, aunque por otro lado también sé de mujeres que no han intuido nada en absoluto y el embarazo les ha pillado por sorpresa.
Sea lo que sea, el próximo martes llamaré a mi ginecóloga (es que sólo tiene consulta una vez a la semana) y pediré cita para después del verano. He tenido varios pólipos a lo largo de los últimos años y quiero asegurarme de que estos manchados no tienen nada que ver con un desarreglo. Sea lo que sea, aquí estaré para contarlo.
En esta ocasión, el manchado es muy ligero, también de color marrón y viene acompañado de una hinchazón de vientre considerable. Me cuesta abrocharme cualquier pantalón. También me siento malhumorada y cansada, aunque quizá todos estos síntomas no tengan nada que ver con el manchado. El caso es que no puedo evitar ilusionarme. Aunque el pensamiento dominante es más bien el contrario. Suelo ponerme triste y recordar el desenlace de los anteriores manchados. Todos acabaron en regla.
No tardaré en salir de dudas, quizás este mismo fin de semana pueda confirmar o descartar algo. El caso es que ayer hablaba con papá mimoso sobre todo esto y me hizo ver que quizá tengo idealizados los síntomas de embarazo. La verdad es que sí. Siempre he imaginado que cuando una mujer está embarazada empieza a notar cosas extraordinarias en su cuerpo.
Le pregunté a una amiga hace poco si ella había sentido algo especial antes de confirmar su embarazo y no supo qué contestarme. Me dijo básicamente que había sentido algo que no sabía explicarme pero que intuyó que estaba embarazada. Esta respuesta contribuye a mi tesis, aunque por otro lado también sé de mujeres que no han intuido nada en absoluto y el embarazo les ha pillado por sorpresa.
Sea lo que sea, el próximo martes llamaré a mi ginecóloga (es que sólo tiene consulta una vez a la semana) y pediré cita para después del verano. He tenido varios pólipos a lo largo de los últimos años y quiero asegurarme de que estos manchados no tienen nada que ver con un desarreglo. Sea lo que sea, aquí estaré para contarlo.
