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lunes, 11 de julio de 2011

Las princesas también lloran

Charlene Wittstock y Alberto de Mónaco
El pasado fin de semana estuve ojeando una revista del corazón en casa de mis padres. Me entretuve un buen rato mirando las fotos de la boda del príncipe Alberto de Mónaco con la nadadora Charlene Wittstock, ya que desde pequeña me ha encantado cotillear los modelitos de ropa que salían en las revista. No pude evitar sentir cierta lástima por la nueva Grace Kelly.

Según recogen algunos medios, los contrayentes han firmado un acuerdo nupcial por el que ella se compromete a darle un heredero dentro de los próximos cinco años. ¿Qué pasará si pasado ese período de tiempo no consiguen concebir un niño (está visto que si es niña no puede heredar el principado)? ¿La  repudiará en ese caso? ¿Cómo podemos hablar en estos términos en pleno siglo XXI?

Ahora que estoy intentando tener un hijo, y que sé lo difícil que es quedarse embarazada, no puedo evitar pensar qué le pasará a la princesa de Mónaco en el caso de que no pueda concebir o no pueda desarrollar vida en su útero. Bueno, me puedo imaginar que en ese caso recibiría todo tipo de atenciones médicas y tratamientos de fertilidad, sin listas de espera, sin preocuparse por hacer números. 

Pero, llegados a ese punto, imaginemos que da a luz y tiene un niño precioso, ¿qué pasará con ella? ¿La repudiará porqué ya ha cumplido su cometido y ya no necesita sus funciones reproductoras? 

¿No os parece también que están jugando con la vida de un ser que aún no ha nacido y que si viene a este mundo se va a encontrar con una tremenda falta de cariño? Bueno, ahora soy yo la que está prejuzgando. Igual a ese niño nunca le faltará amor de sus padres, pero ... qué tristeza me produce todo esto!

viernes, 27 de mayo de 2011

Noticias bonitas y otras novedades (chungas)

Siento haber desaparecido durante tantos días. Me ha faltado el ánimo y las ganas de escribir por los motivos que ya conocéis. Sé que no conseguir un embarazo después de seis meses no es motivo para ponerse tan dramática. Muchas de las que me seguís habéis sufrido situaciones mucho más difíciles de digerir. Lo cierto es que necesitaba alejarme de mi necesidad de ser madre y, entre otras cosas, necesitaba dejar el blog un poco apartado. Pero en los últimos días han pasado cosas muy interesantes en mi vida y necesitaba contarlo. Hay algo bueno y algo malo. 

Una muy buena noticia ha sido el nacimiento de Daniel, el primer hijo de nuestros mejores amigos. Estamos muy contentos, aunque no hemos podido ir a ver a la criatura, pues papá mimoso está recluido preparando sus exámenes finales y la visita en cuestión queremos hacerla con calma y mucho mimo. Los papis están muy bien y desde  aquí quiero darles ánimos porque los primeros días son muy ajetreados. Pronto estaremos juntos para conocer a nuestro sobrino más pequeño. 

Otra novedad importante es que ahora mismo cabe la posibilidad de que me quede en el paro en un par de semanas, o bien que haya cambios importantes en mi trabajo, o bien que me quede como estoy. Esta última posibilidad quizás es la menos probable. Todo viene como consecuencia del resultado de las elecciones municipales del pasado domingo. Mi trabajo está muy ligado a la política y por tanto a los resultados electorales. El caso es que el alcalde del ayuntamiento para el cual trabajo ha perdido la mayoría absoluta. Eso hace necesario un pacto para la estabilidad del gobierno local, y el partido con el cual han de negociar pide una reducción importante de los gastos. Entre ellos los destinados a comunicación, el área donde trabajo como personal externo. Es más que probable que prescindan de la empresa para la cual trabajo.

No sé qué pasará porque ahora mismo todo son rumores. Hasta la segunda semana de junio no creo que sepa nada. Pero papá mimoso y yo ya nos estamos haciendo a la idea por si acaso. Lo peor de todo es que papá mimoso tampoco está muy bien en su trabajo. ¿Será posible que nos quedemos en el paro los dos después de haber aguantado los peores años de la crisis? ¿Ahora que ya hemos dado el paso para tener un hijo? ¿Toda la vida luchando por tener una estabilidad laboral para lanzarse a la maternidad y ahora esto?

Si me pinchan no me sacan sangre. Por adelantarme a los acontecimientos he llegado a pensar en posponer la decisión de ser padres una temporada, hasta que la cosa se calme, pero papá mimoso dice que na nai de la china, que hará lo que haga falta para conseguir trabajo si se da la situación. 

Menos mal que nos dimos este mes de "descanso conceptivo", salvo un aquí te pillo aquí te mato que, según papá mimoso, "ojalá haya cuajado". A mí en el fondo también me gustaría, pero tal y como pinta el nubarrón que tenemos ahora mismo sobre la cabeza, no sé, no sé, quizás no es un buen momento. Os mantendré al tanto. Gracias por todos los achuchones del post anterior y un abrazo. 

miércoles, 4 de mayo de 2011

Cuando seas madre cambiarás de opinión

"Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego", Gandhi

Voy a plantear un tema polémico, lo se y lo planteo aquí a riesgo de quedarme sola, pero me gustaría conocer vuestra opinión. Hoy almorzando con el resto de compañeros de trabajo he planteado que me parece fatal que Estados Unidos haya asesinado a Bin Laden, que preferiría que hubieran intentado capturarlo con vida y lo hubieran sometido a juicio. Igual que en su día me pareció abominable que condenaran a Sadam Hussein a morir ahorcado. Estoy totalmente en contra de la pena de muerte y la tortura. 

Mis compañeros se han reído de mi literalmente. Uno me ha dicho que si yo hubiera perdido un familiar en el 11S o en el 11M no pensaría lo mismo. Otra, madre de dos adolescentes, me ha dicho que pienso así porque no tengo hijos, que el día en que sea madre cambiaré de opinión y seré capaz de matar por mis hijos. 

¿Creéis que tiene razón mi compañera? Yo no soy madre y es verdad que no soy capaz de ponerme en la piel de una, pero tengo familia, amigos y sobrinos y no creo que la mejor manera de resolver los conflictos (a gran y pequeña escala) sea tomándonos la justicia por nuestra mano.

Yo muchas veces siento la necesidad de matar a mis vecinos porque no me dejan dormir, pero no se me ocurre llevarlo a la práctica. ¿En qué mundo vivimos? ¿Cómo le voy a explicar a mi hijo el día de mañana que Obama, Premio Nobel de la Paz, mandó capturar muerto al terrorista más sanguinario del planeta y lo vio en vivo y en directo?


Otra frase que se atribuye a Gandhi y que me encanta: 
En respuesta a la pregunta "¿Qué piensa de la Civilización Occidental?"
"¡Creo que sería una buena idea!"

No quiero ir por la vida en plan "soy la persona más buena del mundo", "no tengo sentimientos de odio ni de venganza"... no, esa no es mi aspiración. Sólo quiero decir que me parece horrible que los países democráticos actúen de este modo. El odio sólo va a generar más odio y al final será totalmente lícito que yo mate a tu hijo porque tu mataste el mío, ¿no? 

Igual os parece un tema fuera de lugar en un blog de maternidad, pero precisamente esta forma de pensar de la mayoría de la gente es lo que me ha parado mucho los pies a la hora de decidir si quería tener hijos. Me gustaría saber qué opináis al respecto.