Hoy hace justo un año que nos mudamos al nuevo piso. Tengo un buen recuerdo de la mudanza, no fue para nada agobiante. Contratamos una empresa profesional que nos dio muy buen resultado. Cero arañazos y cero golpes en los muebles, y mucha rapidez. Empezaron a empaquetar a las 8 de la mañana y a las 6 de la tarde ya estábamos totalmente instalados en el nuevo piso.
La suerte quiso que ese mismo día comiéramos en los chinos y se nos ocurriera pedir un plato que nunca antes habíamos probado: ternera con salsa de ostras, de lo más normal, ¿no? Pues a eso de las 4 de la tarde empecé a sentir picores en la piel, sobretodo en el cuello y el tronco, y me puse roja como si me hubiera dado una insolación. Cuando acabaron los de la mudanza, nos fuimos pitando al centro de salud. Pinchazo de urbasón y a casa. Se ve que tuve reacción a la salsa de ostras, no se.
El caso es que llevamos un año viviendo aquí, en un pueblo diferente, con su más y sus menos, pero el balance es muy bueno. Estamos felices en nuestra casa, con permiso de los vecinos, que nos han dado algún que otro problemilla. Pero no nos vamos a quejar.
Si todo va bien, este será el nido de nuestro hijo. Aquí le esperamos criar, con una amplia terraza para que juegue, con mucha luz en las habitaciones para que pueda leer cuando le apetezca y en un pueblo que nos gusta bastante por las infraestructuras y servicios que puede dar a nuestra pequeña familia.
En fin, ese no es el único aniversario. El sábado pasado cumplimos nuestro primer año de boda. Nos casamos el 5 de marzo de 2010 en el juzgado y en pantalón vaquero, como siempre habíamos soñado. Nos acompañaron los familiares más cercanos y algunos amigos. Por la noche, nuestra colla de amigos organizó una fiesta temática, muy divertida. Ese fue nuestro día de boda. No hubo luna de miel porque tuvimos que organizar las cajas para la mudanza, pero lo quisimos hacer de ese modo, así pudimos aprovechar los 15 días de permiso de boda para instalarnos en el nuevo piso.
Para celebrar el primer aniversario, el sábado pasado fuimos a cenar a un sitio fino, je je. Bueno salimos escaldados con la cuenta porque no nos pareció nada del otro mundo, pero reírnos nos reímos un rato. Ya en casa, brindamos con cava y seguimos la celebración.
Con todo, estos días me ha entrado la morriña recordando todo lo que nos pasó en 2010. Entonces sólo aspiraba a tener una boda tranquila y a instalarnos rápido en el piso. No mirábamos más allá. En cambio, ahora empezamos a soñar con llenar esta casa con algo más que muebles y cuadros bonitos. Necesitamos las risas de un niño, y en eso estamos.